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Nueva Sentencia del Tribunal Supremo sobre el registro de la jornada efectiva

El pasado día 6 de abril de este año publicábamos en nuestra página de LinkedIN  la noticia de que había sido publicada una sentencia del pleno de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo en la que se establecía que las empresas no tenían obligación de llevar un registro de la jornada del horario en la empresa.

A pesar de la publicación de esta Sentencia, la Inspección de Trabajo ha continuado levantando actas de infracción a empresas por no llevar este registro horario (sólo en algunas provincias la Inspección de Trabajo está archivando los expedientes), no sabemos muy bien porqué razón, quizá, porque dicha sentencia contenía votos particulares y tenían la esperanza de que el Tribunal Supremo cambiara de criterio. En cualquier caso, y si tenían alguna duda, el Tribunal Supremo dando continuidad a dicho pronunciamiento ha dictado una nueva sentencia número 33/2017 y número de recurso 116/2016 cuya ponente es la Magistrada María Luisa Segoviano en la que sigue el criterio ya fijado por el Pleno y confirma que las empresas no tienen la obligación de llevar un registro de la jornada efectiva de trabajo en virtud del artículo 35.5. del Estatuto de los Trabajadores.

En el fundamento de derecho cuarto de esta sentencia se hace referencia expresa a la consideración de la Sala resuelta por el Pleno de la misma, sentencia de 23 de marzo de 2017, casación 81/2016 que contiene los siguiente razonamientos:

  • La rúbrica del artículo 35 del Estatuto de los Trabajadores es “horas extraordinarias” en el que se regula que se consideran por horas extraordinarias, su retribución, número máximo que se pueden realizar, forma de computar su realización, descanso compensatorio, su realización voluntaria y excepciones a esa regla acaba disponiendo en su número 5: ”A efectos del cómputo de horas extraordinarias, la jornada de cada trabajador se registrará día a día y se totalizará en el período fijado para el abono de las retribuciones, entregando copia del resumen al trabajador en el recibo correspondiente”. La interpretación de este artículo, según las normas de hermenéutica, muestra que del tenor literal de la disposición  se deriva que la misma se refiere exclusivamente a las horas extraordinarias, cual se deriva de la determinación literal de su fin «a efectos del cómputo de horas extraordinarias» objeto que se cumple mediante el registro diario de la jornada realizada, sin que se deba olvidar que la expresión «la jornada… se registrará día a día» hace referencia a la necesidad de establecer un registro donde se anote, asiente o apunte, pues este es el sentido propio del término «registrará». Pero la obligación del empresario sólo se extiende a las horas extraordinarias. De ahí la obligación de la empresa de entregar a final de mes al trabajador el número de horas extraordinarias que ha realizado y que normalmente se suele notificar a través de la nómina.

Esta interpretación literal, se basa en los antecedentes históricos y legislativos que nunca han impuesto esta obligación sobre el artículo 35.5 del ET.

  • Igualmente, esta interpretación es acorde con una interpretación lógico sistemática del precepto, puesto que el deber de registrar la jornada laboral se contempla en la regulación de las horas extraordinarias (artículo 35 del ET) y no sobre la jornada laboral ordinaria (artículo 34 del ET). De ahí que el legislador establece el deber empresarial de registrar las horas extraordinarias y de haber sido otra la intención, lo hubiera regulado también en el artículo 34 del ET.
  • Asimismo, esta interpretación sistemática se ve avalada por lo dispuesto en el artículo 12-4-c) del ET , que regula la obligación de registrar día y día y totalizar mensualmente todas las horas realizadas cada mes por el trabajador con un contrato a tiempo parcial y con obligación del empresario a entregar al trabajador un resumen mensual de las horas trabajadas con la obligación de guardar ese resumen durante cuatro años. Este mandato sería innecesario si el legislador hubiese establecido la obligación de llevar un registro de la jornada diaria para todo tipo de contratos de trabajo.
  • Lo mismo que hemos dicho en el punto anterior podemos decir sobre la necesidad de llevar un registro para el control del tiempo de trabajo de los trabajadores móviles, de la marina mercante y de ferroviarios que establecen los artículos 10-bis-5 y 18-bis-2 del RD 1561/1995 , sobre jornadas especiales de trabajo.
  • De lo anterior, se puede concluir que dado el contexto en el que se ubica la norma, debe entenderse que su finalidad es el control de la realización de horas extraordinarias, para evitar excesos con los que se sobrepasen los límites que la ley establece, pero no implantar un control de la jornada ordinaria, registro al que no obliga el art. 34 del ET.

La sentencia también hace referencia a la normativa europea, el artículo 6 de la Directiva 93/104/CE del Consejo, de 23 de noviembre de 1993 y del mismo tampoco se deduce la obligación de establece un registro para la jornada ordinaria de trabajo, aunque sí para las jornadas especiales de trabajo, y esta última obligación ya la establece la legislación Española.

Por último, en esta sentencia también se recuerda que la falta de llevanza de un registro, no se tipifica por la norma como infracción laboral de forma evidente y terminante, “lo que obliga a una interpretación restrictiva y no extensiva de una norma sancionadora como la contenida en el artículo 7-5 del RDL 5/2000, de 4 de agosto, sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social , norma cuya naturaleza sancionadora impide una interpretación extensiva del art. 35-5 del ET, pues es principio de derecho el de la interpretación restrictiva de las normas limitadoras de derechos y de las sancionadoras”.

También concluye la sentencia diciendo que “tampoco se tipifica como falta la no llevanza del registro que nos ocupa y no informar a los trabajadores sobre las horas realizadas en jornadas especiales o incumplir obligaciones meramente formales o documentales constituye, solamente, una falta leve, en los supuestos previstos en el art. 6, números 5 y 6 del Real Decreto Legislativo citado. La solución dada no deja indefenso al trabajador a la hora de probar la realización de horas extraordinarias, pues a final de mes la empresa le notificará el número de horas extras realizadas, o su no realización, lo que le permitirá reclamar frente a esa comunicación y a la hora de probar las horas extraordinarias realizadas tendrá a su favor del artículo 217-6 de la LEC, norma que no permite presumir la realización de horas extras cuando no se lleva su registro, pero que juega en contra de quien no lo lleva cuando el trabajador prueba que si las realizó.”

Conclusión

Con estas dos sentencias del Tribunal Supremo, entendemos que se deja claro el criterio que hay que seguir para interpretar el artículo 35.5. del Estatuto de los Trabajadores y también de que el hecho de no llevar un registro diario tampoco puede ser sancionado por la Inspección de Trabajo en virtud del artículo 7-5 del Real Decreto Legislativo 5/2000 de la LISOS. Esperaremos a ver si el legislador acepta la recomendación que se hace en ambas sentencias, cambian la normativa y establecen una nueva regulación en relación con el registro de la jornada de trabajo.

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